El ministro de Gobierno, Roberto Ríos, presume que Sérgio Luiz de Freitas Filho, alias «Mijão», uno de los cabecillas del Primer Comando Capital (PCC), ya habría salido de Bolivia, donde vivió por años con documentos falsos y bajo una identidad boliviana.

Roberto Ríos, ministro de Gobierno, manifestó que existen fuertes indicios de que el criminal brasileño Sérgio Luiz de Freitas Filho, alias «Mijão», líder del temido grupo delictivo Primer Comando Capital (PCC), habría abandonado el país para evitar su captura.
El ministro indicó que la activación de los mecanismos de búsqueda policial e investigativa, así como los controles migratorios, refuerzan la hipótesis de que el fugitivo logró huir. “Todo indica que, para evitar ser detenido, habría salido del país”, dijo Ríos en entrevista con la red Uno.
Las autoridades bolivianas están en coordinación con la Policía Federal de Brasil y con Interpol, tras recibir una notificación que alertaba sobre la presencia del delincuente en territorio nacional. En paralelo, se solicitó una reunión de alto nivel con el gobierno brasileño para coordinar acciones conjuntas contra el crimen organizado.
Freitas Filho habría vivido al menos 10 años en Bolivia bajo una identidad falsa: Sergio Noronha Filho. No hay registros de ingreso o salida a nombre del criminal, lo que apunta a un ingreso irregular y al uso de documentos fraudulentos, incluyendo una nacionalidad boliviana obtenida en 2014 gracias a un matrimonio con una ciudadana boliviana ahora prófuga.
La Policía llevó a cabo cuatro allanamientos en propiedades relacionadas con el fugitivo. Una de las evidencias más llamativas fue el registro de una empresa constructora en una dirección que, en realidad, corresponde a una barbería y un local de tatuajes, lo que sugiere un posible esquema de lavado de dinero.
El ministro Ríos reconoció que este caso demuestra serias vulnerabilidades institucionales, aunque aclaró que el problema radica en actos de corrupción individuales. “Las instituciones no se perforan solas; son algunas personas las que se corrompen”, sostuvo.
Mencionó también el caso de otro cabecilla del PCC, Marcos Roberto de Almeida, alias «Tuta», quien fue capturado y expulsado en un procedimiento rápido gracias a una alerta del Segip, aunque facilitado por un funcionario policial que terminó siendo dado de baja.
Finalmente, Ríos diferenció entre la presencia de emisarios del narcotráfico y estructuras de cárteles. Según explicó, Bolivia es un país de tránsito, pero emisarios como “Mijão” aprovechan las brechas de control y corrupción para establecer operaciones que alimentan una economía paralela delictiva.




