Analistas y diputados afirman que la escasez de combustibles en Bolivia no es consecuencia de la falta de aprobación de créditos en la Asamblea Legislativa, sino del fracaso de la política hidrocarburífera del MAS, que ha provocado caída en producción y reducción de divisas para importaciones.

La actual crisis de desabastecimiento de combustibles en Bolivia se explica, según expertos y parlamentarios, por el fracaso de la política hidrocarburífera aplicada por el Movimiento Al Socialismo (MAS) desde 2006, y no por la supuesta falta de aprobación de préstamos en la Asamblea Legislativa.
La analista en hidrocarburos Susana Anaya señaló que el déficit de carburantes y gas natural se debe a décadas de mala gestión, que ha reducido la producción nacional y las exportaciones, afectando directamente la capacidad de financiar importaciones. “El problema radica en que YPFB ya no puede cubrir los costos de importación con los ingresos del gas exportado, pues estos han disminuido por la baja producción y pérdida de mercados claves como Argentina”, explicó.
Por su parte, el diputado José Luis Porcel (Comunidad Ciudadana) destacó que en la Asamblea no existen proyectos pendientes para créditos destinados a la compra de combustibles, y que los préstamos aprobados este año son para otros fines. Recalcó además que la caída en la producción de gas, desde un pico de casi 60 millones de metros cúbicos diarios en 2014 a alrededor de 30 millones en 2025, junto a la pérdida de mercados de exportación, es la verdadera causa del desabastecimiento.
Anaya también planteó que para aliviar la crisis a corto plazo es urgente liberar el tipo de cambio, permitir las importaciones privadas de combustibles y eliminar las subvenciones estatales que distorsionan el mercado. A largo plazo, afirmó, será necesario reformar la ley de hidrocarburos para incentivar la inversión y la exploración, ya que la alta carga fiscal (hasta el 70% de la producción) desalienta a las empresas.
En resumen, la crisis actual refleja la combinación de un modelo hidrocarburífero agotado, con políticas económicas rígidas que impiden una solución rápida, dejando al país en la necesidad de importar más combustibles con menos recursos.




