La Confederación de Panificadores comenzó este jueves un paro de 48 horas en seis departamentos del país, en protesta por la falta de provisión de harina subvencionada. El sector advierte que el precio del pan de batalla podría incrementarse a 1 boliviano si no se soluciona el conflicto.

Desde las cero horas de este jueves, la Confederación Nacional de Panificadores puso en marcha un paro nacional de 48 horas, exigiendo al Gobierno la reanudación inmediata del suministro de harina subvencionada. La medida fue determinada en un ampliado nacional realizado en La Paz y se acata en seis departamentos del país, quedando fuera Santa Cruz, Tarija y Pando.
“El Gobierno nos ha ignorado durante todo julio. No hemos recibido harina y estamos afrontando grandes pérdidas. Por eso, decidimos parar desde este jueves hasta el viernes”, declaró Juan de Dios Castillo, dirigente del sector en El Alto.
El pasado martes, los panificadores emplazaron al Gobierno a entablar un diálogo en 24 horas, pero al no recibir respuesta, ratificaron la protesta.
Durante el paro, no se producirá el pan de batalla —uno de los más consumidos por la población— y los panificadores advirtieron que, si la situación no mejora, el precio del producto podría subir a 1 boliviano, con un peso ajustado a más de 70 gramos.
Desde el Gobierno, el gerente de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), Franklin Flores, denunció que algunos dirigentes amenazan con multar hasta con 6.000 bolivianos a quienes no acaten la medida de presión. “Hemos recibido audios y mensajes que confirman estas sanciones, lo cual es inaceptable”, sostuvo.
Flores también cuestionó la actitud de los líderes del sector, a quienes acusó de politizar el conflicto y generar escasez. Añadió que este jueves se iniciaron operativos para verificar si los panificadores están utilizando insumos subvencionados.
Por su parte, el dirigente Castillo sostuvo que durante julio no se entregaron más de 204.000 bolsas de harina y que los proveedores justificaron el incumplimiento por retrasos en los pagos desde el Gobierno.
En ciudades como Cochabamba, se reporta escasez del pan tradicional y solo se ofrece pan especial, que se vende a precios más altos. La situación ha generado incertidumbre entre comerciantes y consumidores.
“Estamos preocupados, la gente exige pan y no sabemos cuándo se regularizará la entrega. Esperamos que no se extienda el paro”, expresó una vendedora de mercado.
Un consumidor también manifestó su molestia: “Nos vemos obligados a comprar pan más caro porque en casa se necesita. Ojalá esto se solucione pronto”.




