El presidente Luis Arce informó este miércoles que Bolivia entra oficialmente en emergencia nacional ante los incendios forestales que afectan gran parte del territorio. La medida busca reforzar la lucha contra el fuego con más recursos, personal y apoyo internacional.

El Gobierno boliviano declaró este miércoles situación de emergencia nacional debido al avance y propagación de incendios forestales en el país. El anuncio fue realizado por el presidente Luis Arce a través de sus redes sociales, señalando que la medida permitirá destinar más recursos económicos, personal especializado y equipos para intensificar las tareas de control y mitigación del fuego.
“Para proteger el medio ambiente, la salud de las personas, la biodiversidad y las actividades de la población, hoy en Gabinete aprobamos el Decreto Supremo que declara la situación de emergencia nacional”, escribió el mandatario.
El decreto también habilita al Gobierno a activar equipos de respuesta inmediata y poner en marcha programas de reforestación y recuperación de áreas afectadas.
En conferencia de prensa, el viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, indicó que se coordinará con el Ministerio de Relaciones Exteriores para informar al cuerpo diplomático y organizaciones cooperantes con el objetivo de gestionar ayuda internacional.
Además, el documento faculta a gobernaciones y municipios a realizar contrataciones directas, reasignar presupuestos y ejecutar acciones inmediatas para afrontar la emergencia.
La decisión se produce en medio de un aumento alarmante de focos de calor: hasta el lunes se contabilizaron 1.850 en todo el país, con Santa Cruz como el departamento más afectado (1.422), seguido por Beni, Pando, La Paz y Potosí.
Este martes, el Tribunal Agroambiental había exigido declarar desastre nacional por el incendio en el Parque Noel Kempff Mercado, advirtiendo sobre el riesgo de una catástrofe ecológica en esta área protegida.
En 2024, Bolivia vivió una de las peores temporadas de incendios forestales de su historia, con más de 12 millones de hectáreas arrasadas.





