Aunque la Policía despejó dos puntos de bloqueo en Sipe Sipe durante la mañana del martes, el departamento de Cochabamba permanece prácticamente aislado debido a las protestas organizadas por militantes afines a Evo Morales, quienes exigen la renuncia del presidente Luis Arce y la habilitación de su líder para las elecciones.

En una jornada marcada por la tensión, agentes de la Policía Boliviana intervinieron en la zona de Sipe Sipe, carretera que conecta Cochabamba con el occidente del país, y lograron retirar dos puntos de bloqueo instalados por sectores movilizados. El operativo comenzó alrededor de las 6 de la mañana, utilizando maquinaria pesada para remover piedras y otros escombros que obstruían ambos carriles.
Si bien no se recurrió a la violencia, el ambiente fue tenso mientras los manifestantes se replegaban al notar la presencia policial. Sin embargo, la situación en el departamento continúa crítica: el punto de Tutimayu, en la ruta a Santa Cruz, permanece bloqueado y cientos de camiones se encuentran varados desde el lunes.
El comandante departamental de la Policía, Edson Antonio Claure, instó a los movilizados a priorizar el diálogo y liberar por completo las rutas. “Apelamos a la conciencia de todos los sectores para garantizar el derecho al libre tránsito”, expresó.
Pese a los intentos de negociación, los manifestantes se negaron a retirar completamente los bloqueos. La movilización es impulsada por dirigentes del llamado «Pacto de Unidad» y otras organizaciones cercanas a Evo Morales, quienes han anunciado una semana de bloqueos a nivel nacional. Exigen la renuncia del presidente Luis Arce y presionan por la inscripción de Morales como candidato, a pesar de la restricción legal que le impide postularse.
El ministro de Gobierno, Roberto Ríos, calificó la protesta como una acción de sectores “evistas” que, según él, buscan impedir la celebración de las elecciones generales programadas para el 17 de agosto. Además, denunció que estas medidas de presión son contrarias al marco constitucional vigente.
Por su parte, los manifestantes aseguran que su protesta también responde al alza de precios en productos de la canasta básica, la falta de dólares y la escasez de combustibles. La crisis política se mezcla con la tensión económica, generando un clima de incertidumbre en el país.




