En la apertura de la 56ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (Organización de los Estados Americanos (OEA)), el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, advirtió que Bolivia enfrenta una “campaña deliberada de desestabilización” atribuida a sectores radicales y al crimen organizado, y planteó el envío de una comisión internacional para apoyar al país.

Durante la inauguración de la 56ª Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), realizada en Panamá este martes 23 de junio de 2026, el presidente panameño José Raúl Mulino expresó su preocupación por la situación política y social en Bolivia.
Mulino afirmó que el Gobierno democrático boliviano enfrenta actualmente una “campaña deliberada de desestabilización” impulsada, según sus palabras, por sectores radicales y el crimen organizado, con el objetivo de alterar el orden constitucional mediante acciones violentas e ilegítimas.
El mandatario panameño señaló además que su país condena cualquier intento de ruptura del orden democrático en gobiernos surgidos de la voluntad popular. En ese marco, informó que, tras coordinación con el secretario general de la OEA, respaldó la creación de una comisión integrada por cancilleres y ministros de defensa o seguridad pública, la cual podría viajar a Bolivia para brindar apoyo institucional y acompañamiento ante la crisis.
Mulino también enfatizó que el crimen organizado transnacional y el narcotráfico representan una amenaza directa para las instituciones en la región, al afectar la estabilidad del Estado y erosionar la confianza ciudadana.
Asimismo, manifestó su respaldo al presidente boliviano Rodrigo Paz, especialmente en la aplicación del estado de excepción, como medida para enfrentar la crisis interna.
Por su parte, el canciller boliviano Fernando Aramayo, presente en la asamblea, agradeció el respaldo internacional y destacó la apertura de Panamá al diálogo regional. Señaló además que otros países como Chile, Argentina y Ecuador también expresaron su preocupación por la situación en Bolivia.
Aramayo indicó que se espera una resolución de la Asamblea de la OEA que respalde la democracia boliviana, rechace cualquier intento de interrupción del orden constitucional y reafirme la vigencia de los derechos humanos.
Según el reporte, Bolivia atravesó un conflicto de 53 días con bloqueos en distintas regiones, que concluyó el 22 de junio con el levantamiento de las últimas medidas de protesta tras la declaratoria de estado de excepción.




